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La Mezquita en el Islam

“Y cuando su Señor probó a Abraham con ciertos mandamientos que él observó. Dios le dijo: “Por cierto que te designaré imán de los hombres”. “¿Y lo serán también los de mi descendencia?” Abraham dijo: “¿Y lo serán también los de mi descendencia?” Díjole: “Mi promesa no alcanzará a los inicuos”.

“Y le establecimos la Casa (Kaaba) para congreso y asilo de la humanidad, y les dijimos: “Adoptad la estancia de Abraham por oratorio, porque ordenamos a Abraham e Ismael diciéndole: “Santificad mi Casa para los visitantes, los retraídos y los Orantes”.” Sura “La Vaca”, versículos 124-125

“Semejante luz alumbra en templos que Dios ha consentido que sean erigidos, para que en ellos sea celebrado su nombre. En ellos le glorifican por la mañana y por la tarde.

“Hombres a quienes ni el comercio ni la venta los alejan del recuerdo de Dios, ni la observancia de la oración ni el pago del Azaque. Temen el día en que los corazones y los ojos se estremezcan”.
Sura 24, “La luz”, versículos 36-37.

Hadiz

El Bujari nos transmitió el siguiente hadiz narrado por Abu Huraira (que Dios esté complacido con él): El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo: “Los ángeles rezan por cada uno de ustedes mientras permanezcan en su oratorio, donde realizaron su oración, sin haber anulado su ablución, diciendo: “Oh Dios nuestro, perdóname. Oh Dios nuestro, sé clemente con él”.”

Historia de la primera Mezquita en el Islam

Antes de entrar en una explicación sobre la primera Mezquita en el Islam, valdría la pena hablar de las primeras reuniones de los musulmanes.

Las primeras personas que aceptaron la invitación del Profeta (sala Allahu Aleihi wa-sallam) eran Jadiya (Radia Allahu Anha), Ali Bin Abi Talib, Zaid Bin Harisa, Abu Bakr, Uzmán, Az-Zubair Bin al-Awas, Abdel Rahman Bin Auf, Saad Bin Abi Waqqas, etc. Cada uno de estos cuando quería practicar el culto del Islam debía ir a las montañas de Meca para ocultarse de los Quraishíes. Cuando el Profeta vio que los musulmanes llegaron a ser treinta, entre hombres y mujeres, les eligió la casa de uno de ellos. Al Arkam Bin al Arkam, como lugar de reunión y enseñanza. Ahí, el número de musulmanes creció hasta llegar a ser cuarenta. La mayoría eran esclavos o gente de condición modesta.

La primera mezquita en el Islam

A la llegada del Profeta (Sala Allahu Aleihi wa-sallam) a Medina, todos los Ansar (residentes en Medina) querían que fuera a sus casas, y cada uno de ellos quería tomar la cuerda de la camelia que montaba el Profeta para llevarlo a su casa. Pero el Profeta les dijo: “Déjenla caminando, porque tiene órdenes”.

Siguió andando por las calles de Medina hasta llegar a un terreno que era de dos huérfanos de apellido An-Nallar. Entonces, el Profeta dijo: “Aquí, si Dios quiere”, y pidió hablar con los huérfanos para comprar el lugar.

Estos dijeron: “Te lo regalamos, oh Profeta de Dios”.

No aceptó el ofrecimiento y finalmente les compró el terreno en diez dinares. En éste había un antiguo cementerio, por lo que el Profeta ordenó trasladar las tumbas y cortar los árboles y palmeras, para comenzar la construcción de la primera mezquita. La hicieron con adobe, y el Profeta trabajó junto con sus compañeros. Las columnas fueron hechas con los troncos de los árboles, y el techo, con las ramas de las palmeras.

Así se construyó la primera mezquita en el Islam, y siguió de esta forma hasta la época de Omar que arregló algunas, y Uzmán que la amplió.

La importancia de la Mezquita en el Islam

Lo primero que hizo el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) en Medina fue construir una mezquita, como base fundamental de la construcción de la sociedad musulmana, ya que esta sociedad se fortalece con el espíritu de la mezquita, pues es esta última el lugar de reunión de la comunidad en varias oportunidades cada día, dejando fuera de ella toda vanidad, riqueza, y diferencia, porque las personas son iguales ante Dios; todos al mismo tiempo, alabando a Dios y dejando atrás lo mundano.

La mezquita es el templo donde se lleva a cabo el culto. También es el lugar de reuniones sociales, en donde se conversan temas administrativos, políticos, militares, económicos, etc… .

Es el tribunal al que acuden para la solución de sus problemas. Además, es la casa del extranjero que no tiene dónde ir. Es la celda del ermitaño, la biblioteca más grande con toda clase de libros didácticos sobre el Islam.

Por todas estas razones, fue lo primero que hizo el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) tras su migración.

Entre las conductas del Islam, está la existencia de la igualdad y la justicia entre todos los musulmanes, en todos los aspectos de la vida.

La mejor realización de esto es que los musulmanes formen una fila, hombro con hombro, con el propósito de alabar a Dios, con sus corazones preocupados sólo de Dios. Y esto, sólo puede ocurrir dentro de la mezquita. Por todas estas razones, es básico construir mezquitas, tanto para solidificar la comunidad, como para el cumplimiento de la religión.

“Sólo frecuentarán las mezquitas de Dios quienes crean en Dios y en el Día del Juicio Final, observen la oración, paguen el azaque y no teman a nadie más que a Dios. Quizás éstos se cuenten con los encaminados.” Capítulo 9 “El Arrepentimiento”, versículo 18.

El llamado a la oración

Dios, Altísimo sea, ordenó el Azán para anunciar el horario de la oración, en cada una de las cinco oraciones obligatorias. El Azán es una muestra de la unicidad de Dios.

El muédano (quien hace el Azán) debe ser prudente, hombre y purificado. Según la sunnah, el Azán debe ser hecho desde un lugar alto, y el Al muédano debe tener una voz potente.

El Profeta (S.A.W.) a los musulmanes en una competencia para hacer el Azán por la recompensa que Dios da especialmente a los muédanos. En un hadiz narrado por Abu Huraira (que Dios esté complacido con él), dice: “Si supieran lo que hay en el Azan y en la primera fila, y no tuvieran otra ventaja de uno sobre otro para hacer el Azan, que lo sorteen… “

Bastaría a los muédanos la ventaja de que serán distinguidos por su cuello más alto el día del Juicio Final. Un Hadiz narrado por Muawiya (que Dios esté complacido con él) dijo: “Yo escuché al Profeta (S.A.W) decir: “Los Almuédanos son aquellos de cuello más alto el Día del Juicio Final”.” Transmitido por Muslim

Es muy importante alzar la voz al hacer el Azan, tanto en las ciudades como en los pueblos chicos, pues cada cosa que lo escuche (genios, árboles, piedras, etc…) serán los testigos del Almuédano en el Día del Juicio Final. Cuando Satanás escucha el Azan, huye.

Un hadiz narrado por Abdullah Bin Al-Aas (que Dios esté complacido con él) dice que el Profeta (S.A.W.) dijo: “Si ustedes escuchan el Azan, repitan lo que oyen, pues oran por mí, y a quien ora por mí una vez, Dios ora por él diez veces. Entonces, pidan a Dios que yo sea al Wassila (intermediario en el Día del Juicio Final), pues un lugar privilegiado en el Paraíso debe ser para un siervo de Dios, y espero ser yo: quien pide el wassila por mí, merecería mi Shafa’a (mediación).” Transmitido por Muslim

Comportamiento dentro de la Mezquita

La mezquita tiene su santidad y merece nuestro respeto. Estas palabras podemos tomarlas en sentido simbólico y también material. El musulmán no tiene que molestar a los otros musulmanes bajo ninguna circunstancia. La mezquita es nuestro jardín donde se realiza el culto, y donde el musulmán se encuentra con Dios. Por ello, el Profeta (S.A.W.) prohibió comer ajo o cebolla, por ejemplo, antes de ir a la mezquita. En un hadiz narrado por Jaber (que Dios esté complacido con él), se dice que el Profeta (S.A.W ) dijo: “Quien comió ajo o cebolla, que se aísle de nosotros y no se acerque a nuestra mezquita porque a los ángeles les molesta lo que le molesta a los hijos de Adán.”

Hermanos musulmanes, las mezquitas son las casas de Dios, construidas para el rezo, la lectura del Corán, y la pedagogía islámica, y merece nuestro respeto y nuestra protección, porque cada uno de nosotros no acepta que su casa esté sucia o en mal estado.

Lo más importante de todo esto es, ¿Cómo puedo yo, como musulmán, estar en la mezquita? ¿Cuáles son las reglas a seguir? El musulmán debe entrar a la mezquita con el pie derecho, diciendo: “En el nombre de Dios. La paz sea con su Profeta. Oh Dios mío, perdona mis pecados y ábreme las puertas de Tu Clemencia”. Y debe hacer dos posternaciones como salutación a la mezquita antes de sentarse. Entonces, realiza la oración obligatoria del momento, o espera a que llegue la hora. Una vez sentado en la mezquita, no puede estirar las piernas hacia la Quibla, según la sunnah, Dios está entre uno y la Quibla. No puede hablar de cosas mundanas, ni realizar transacciones comerciales; no puede sonar los dedos, ni hablar en voz alta. Tampoco puede dejar escapar gases, para no anular la ablución.

Como la mezquita está siempre llena de ángeles, en caso de que llegue la hora de la oración y no haya nadie más en el lugar, se debe hacer el llamado a la oración (Azán) y, a continuación, al-ikaama (levantar la oración), y debe dirigirse la oración pues será el imam de todos los ángeles.

Al salir de la mezquita debe hacerlo con el pie izquierdo, diciendo: “En el nombre de Dios. La paz sea con Su Profeta. Oh Dios mío, perdona mis pecados y ábreme las puertas de tu bien”.

No está de más repetir que se debe entrar completamente purificado a la mezquita, y que tanto los hombres como las mujeres deben hacerlo bien vestidos de manera islámica.

El Viernes en la Mezquita

“Oh creyentes, cuando se convoca para la plegaria del viernes concurrid, pues, al recuerdo de Dios y abandonad el comercio, lo cual os será preferible: ¡si lo supieseis!’.


“Pero una vez observada la oración, dispersaos, pues, por la tierra y procurad la bondad de Dios y mencionad frecuentemente a Dios para que prosperéis. ” Sura 62, “El Viernes”, versículo 9-10.

Dios nos obligó a hacer la oración del viernes en conjunto, porque es un congreso semanal de todos los musulmanes: se reúnen con corazones abiertos, en casa de Dios, respondiendo a su llamado con atención Al-Jutba (Sermón del Viernes), y aprendiendo de ella su religión y conociendo las decisiones que toman los musulmanes para el bien de toda la comunidad.

Es un día muy importante para los musulmanes, según el Profeta (S.A.W.), es el mejor día, que salió el sol , porque en él, Dios creó a Adán y lo hizo entrar al Paraíso y lo hizo salir de él.

En este día hay una hora en que Dios responde a todos los musulmanes que lo ruegan. Según el Profeta (S.A.W.), en un hadiz narrado por Abu Daud, “el mejor de todos los días es el viernes, que recen mucho en este día porque Dios me muestra sus oraciones”. Por esto, un hombre no puede dejar de asistir a la mezquita dos viernes seguidos.

La oración del viernes tiene mucha importancia para todos los musulmanes. Según el hadiz narrado por Abu Huraira (que Dios esté complacido con él), el Profeta (S.A.W) nos declaró que a quien hizo la ablución perfectamente en su casa y salió hacia la mezquita, y escuchó con atención la Jutba, Dios le perdona sus pecados entre dos viernes y tres días más (excepto pecados capitales).

Es sumamente importante ir a la mezquita temprano el viernes, pues Dios reparte muchas recompensas a los creyentes ese día. El Profeta (S.A.W) nos explicó esto a través de un hadiz narrado por Abu Huraira (que Dios esté complacido con él): “Quien entra primero a la Mezquita, es como quien hizo un sacrificio matando un camello. Y quien entra segundo, como quien lo hizo con una vaca, y quien entra tercero, con un fornido cordero. Y el cuarto, con una gallina. Y el quinto, con un huevo”.

En la oración del viernes, escuchar atentamente la Jutba equivale a dos posternaciones. Por ello, desde el momento en que el Imam sube al minbar, no se debe hablar. En caso de llegar atrasado, el musulmán debe entrar silenciosamente, y sentarse en el lugar más cercano para no distraer a los otros. Por ningún motivo se debe hacer las dos prosternaciones de salutación a la mezquita durante la Jutba, pues ello es de la sunnah, mientras que oír atentamente la Jutba es obligatorio.

El viernes es una obligación religiosa, se debe ir a la mezquita no sólo con la ablución, sino que con la purificación completa, es decir, duchado.

Es importante recalcar que no se debe hablar durante la Jutba, pues Dios no acepta la oración de quien habla. Tampoco se debe hablar antes de la Jutba pues, según el Profeta (S.A.W.), “El hablar en la mezquita come las recompensas como el fuego consume la leña”.

Ubicación de la Mezquita
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